Emiliano Zapata Salazar nació en Anenecuilco, México, el 8 de agosto de 1879. Fue uno de los líderes militares y campesinos más importantes de la Revolución mexicana y un símbolo de la resistencia campesina en México y todos los pueblos que luchan desde el Rio Bravo para abajo y los costados. Como parte del movimiento revolucionario, estuvo al mando del Ejército Libertador del Sur. En 1909 fue elegido presidente de la junta de defensa de las tierras de Anenecuilco. Pocos meses después, concurrió a una reunión en Villa de Ayala donde comentó el Plan de San Luis, y el 10 de marzo de 1911, también desde Villa de Ayala, se lanzó a la lucha revolucionaria junto con otros 72 campesinos. . La consigna, «tierra y libertad», sigue interpelando hasta nuestros días.
Mientras tanto, la Revolución Mexicana llegaba a su apogeo. Francisco I. Madero, un terrateniente del norte, había perdido las elecciones de 1910 frente al dictador Porfirio Díaz y huido hacia Estados Unidos, donde se proclamó presidente y retornó a México. Zapata decidió apoyar a Madero, y en 1911, sitiaron la ciudad de Cuautla y cerraron el camino hacia la Capital. Una semana más tarde, Porfirio Díaz huyó del país y designó a un presidente sustituto. Mientras tanto, Emiliano Zapata y un ejército de 5 mil hombres tomaron la ciudad de Cuernavaca, Morelos.
Madero fue electo presidente en 1911 y se reunió de nuevo con Zapata, sin lograr este último que Madero aplicara una reforma agraria integral. Con la ayuda de un maestro, Otilio Montaño, Zapata preparó el Plan de Ayala, el cual declaraba a Madero incapaz de cumplir con los objetivos de la Revolución. Los signantes del plan renovaron las consignas de la Revolución y prometieron designar a un presidente provisional hasta que hubiesen elecciones. Asimismo, se fijaron la meta de recuperar las tierras ejidales quitándoles un tercio a los terrenos de las haciendas y repartiéndolas entre las comunidades. Aquellos hacendados que se rehusaran a aceptar el plan verían sus tierras expropiadas sin compensación alguna.
En el transcurso de sus campañas, Zapata distribuyó las tierras tomadas de la haciendas, las que con frecuencia quemaba sin compensación. Ordenó ejecuciones y expropiaciones, y sus fuerzas no siempre se guiaron por las leyes de la guerra. Evadían la confrontación directa al implementar tácticas de guerrilla: trabajaban la tierra con rifles a en sus espaldas, acudían a pelear cuando eran llamados y regresaban a sus campos al final de la batalla. Los salarios de los miles de hombres que formaban las huestes zapatistas provenían de los impuestos a las regiones de provincia o de la extorsión a los ricos. Sus armas provenían de lo que capturaban de las tropas federales.
Cuando Victoriano Huerta asesinó a Madero en 1913, Zapata y sus hombres arribaron a la Ciudad de México y se rehusaron a unirse al gobierno de Huerta. Esto provocó que Huerta no pudiese enviar todas sus tropas al norte a combatir a Venustiano Carranza y el Ejército Constitucionalista, por lo que un año después de haber asumido el poder, Victoriano Huerta, acorralado por sus oponentes, abandonó el país.
Al caer Huerta, Zapata invitó a los Constitucionalistas a aceptara su Plan de Ayala y les advirtió que continuaría peleando por su cuenta hasta que el plan se cumpliera.
Pancho Villa y Emiliano Zapata acudieron al llamado de Carranza para reunir a todos los líderes revolucionarios, con la condición que la asamblea se realizara en Aguascalientes y no en la Ciudad de México. En dicha asamblea, los villistas y zapatistas eligieron al General Eulalio Gutiérrez como presidente provisional, decisión que los carrancistas rechazaron.
Como consecuencia, se desató una guerra entre los carrancistas (moderados) y los revolucionarios (villistas y zapatistas). El 24 de noviembre, Zapata le ordenó a su ejército (ahora llamado Ejército de Liberación del Sur y con 25 mil hombres en sus filas), que ocuparan la Ciudad de México. Pancho Villa aceptó en Plan de Ayala y decidió unir fuerzas con Zapata hasta que hubiera un presidente civil en el Palacio de Gobierno.
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empo Zapata implementaba su reforma agraria, la guerra continuaba. Ocupó la ciudad de Puebla y ganó varias batallas, apoyado por soldados profesionales que se habían unido a su causa. Sin embargo, cuando en 1917 Carranza derrotó a Pancho Villa, Zapata se vio aislado. Venustiano Carranza convocó a una asamblea constitucionaria, pero no invitó a Zapata. En dicha convención se aprobó la nueva Constitución y se designó a Carranza como presidente.
Las tensiones entre Zapata y Carranza no cedieron. En abril de 1919, el Coronel Jesús Guajardo fue enviado por el gobierno constitucional a infiltrarse en las filas de Zapata. Guajardo organizó una reunión «secreta» con Zapata en la Hacienda Chinameca en Morelos, haciéndole creer que quería unirse a los agraristas. Zapata fue muerto a tiros en dicho lugar por tropas carrancistas. Su cuerpo fue puesto sobre una mula y dejado sobre la calle. Hoy día yace sepultado en Cuautla, Morelos.
“Los enemigos de la patria y de las libertades de los pueblos, siempre han llamado bandidos a los que se sacrifican por las causas nobles de ellos.”