Desde ALBA Movimientos denunciamos ante Nuestra América y el mundo la brutal represión desatada por el gobierno de Rodrigo Paz contra el pueblo boliviano movilizado. La sangre derramada en las calles de Bolivia es responsabilidad directa de un gobierno que, subordinado a los intereses de las élites empresariales y del imperialismo estadounidense, ha decidido responder con violencia a las legítimas demandas populares.
Las jornadas de huelga general, los bloqueos de carreteras, las movilizaciones campesinas, indígenas, obreras y populares que recorren Bolivia no son producto del “caos” ni de una “conspiración”, como pretende instalar el gobierno y los grandes medios. Son la consecuencia directa de un proyecto neoliberal y antipopular que busca privatizar los bienes comunes, mercantilizar la tierra, entregar los recursos estratégicos y descargar la crisis económica sobre las espaldas del pueblo trabajador.
Condenamos enérgicamente los asesinatos, las detenciones arbitrarias y la militarización impulsada por el gobierno de Rodrigo Paz. Exigimos el cese inmediato de la represión y denunciamos el silencio cómplice de los organismos internacionales y de los gobiernos de la región frente a la violencia ejercida contra el pueblo boliviano.
El pueblo boliviano vuelve a demostrar al continente su enorme capacidad de lucha, organización y resistencia. Bolivia tiene una larga tradición de combate popular y antiimperialista. Son los pueblos indígenas, campesinos, mineros, trabajadores y juventudes quienes históricamente han defendido la soberanía nacional frente al saqueo extranjero y las oligarquías locales. Hoy, nuevamente, el pueblo boliviano se levanta para defender su dignidad y su derecho a construir un país soberano y justo.
También repudiamos la persecución política contra el compañero Evo Morales y contra todas las fuerzas populares perseguidas por defender los intereses del pueblo. La judicialización de la política y la criminalización de las luchas populares forman parte de una ofensiva continental impulsada por el imperialismo de los EEUU para disciplinar a nuestros pueblos y destruir cualquier proyecto de soberanía e integración latinoamericana. Lo vemos en Bolivia, como también lo vemos en Argentina contra Cristina Fernández de Kirchner, y en Venezuela con las agresiones militares y secuestro del presidente Maduro y de la diputada Cília Flores.
El gobierno de Rodrigo Paz representa un proyecto de restauración conservadora subordinado a los intereses de Estados Unidos, las corporaciones transnacionales y los organismos financieros internacionales. La reapertura de la injerencia estadounidense en Bolivia, el alineamiento con gobiernos reaccionarios de la región y el ataque a las conquistas populares son parte de una estrategia continental para recolonizar Nuestra América.
Desde ALBA Movimientos reafirmamos nuestra solidaridad militante e internacionalista con las organizaciones populares bolivianas que hoy enfrentan la represión y sostienen la lucha en las calles. Llamamos a las fuerzas populares, movimientos sociales, sindicatos, juventudes y organizaciones políticas del continente a multiplicar las acciones de solidaridad con Bolivia y a denunciar internacionalmente la violencia del gobierno.
La lucha del pueblo boliviano es la lucha de toda Nuestra América. Porque frente al avance del fascismo, del neoliberalismo y del imperialismo, la única salida es más organización popular, más unidad continental y más lucha.
¡Que viva la resistencia del pueblo boliviano!
