Las organizaciones y movimientos populares articulados en ALBA Movimientos expresamos nuestra más firme solidaridad con el pueblo y el gobierno de Cuba, frente a las recientes declaraciones del jefe de la junta militar empresarial que gobierna Estados Unidos, Donald Trump, y las nuevas acciones de presión política, económica y militar dirigidas contra la isla.

Trump afirmó, enfrente de cabecillas de regímenes cipayos de América Latina y el Caribe, en la ciudad más anticubana de EEUU, Miami, que «se encargará personalmente de Cuba», no pueden ser interpretadas de otra manera que como una amenaza directa contra la soberanía de un país latinoamericano y caribeño. Tales injurias se inscriben en una larga historia de agresiones del imperialismo estadounidense contra Cuba y contra los pueblos de Nuestra América.

Desde que encabeza el régimen de Washington, Donald Trump ha intensificado una política de agresión sistemática contra la región, bloqueos económicos, guerras comerciales, sanciones, intentos de desestabilización política, presiones diplomáticas y operaciones encubiertas. Estas políticas han afectado directamente a países como Venezuela, México, Brasil, Colombia, Argentina, Jamaica y Ecuador, entre otros, mediante tarifas punitivas, bloqueos financieros, amenazas militares y campañas de desinformación.

Las recientes declaraciones realizadas en la llamada «Cumbre del Escudo de las Américas» evidencian nuevamente esta visión imperial cuyo origen se remonta 200 años atrás con la rescatada Doctrina Monroe. En ellas, el régimen de Washington plantea la militarización de la región bajo el pretexto de la lucha contra el narcotráfico, propone coaliciones militares y reafirma la idea de que Estados Unidos hará «lo que sea necesario» para imponer su agenda. En América Latina y el Caribe sabemos lo que significan esas palabras: invasión y destrucción.

Este tipo de discursos pretende justificar una mayor intervención militar, la expansión de bases militares estadounidenses y el reforzamiento de mecanismos de control político sobre nuestros países.

Al mismo tiempo, Washington continúa promoviendo y respaldando a las extremas derechas del continente, que actúan como intermediarias de esta agenda imperialista. Gobiernos y sectores políticos subordinados a esta estrategia buscan entregar la soberanía de sus pueblos mediante nuevos acuerdos militares, la instalación de bases extranjeras y una mayor dependencia económica respecto de los Estados Unidos y de instituciones como el FMI.

En este contexto, Cuba vuelve a ser colocada en el centro de las amenazas. Trump ha descrito a la Isla con desprecio y ha sugerido que su gobierno puede imponer un «acuerdo fácil», intentando reducir a Cuba a un objeto de negociación. Desconoce la historia y determinación de un pueblo educado en el principio de Antonio Maceo: «quien intente apoderarse de Cuba solo recogerá el polvo de su suelo, anegado en sangre, si no perece en la contienda».

Estas declaraciones no solo constituyen una falta de respeto a la autodeterminación del pueblo cubano, sino que forman parte de una estrategia más amplia de asfixia económica y aislamiento político en práctica desde 1960 cuando el infame memorándum de Lester Mallory llamaba al exterminio por hambre y desesperación del pueblo cubano.

Las presiones ejercidas por Estados Unidos también se expresan en ataques indirectos contra la cooperación solidaria de Cuba en el Caribe y el mundo. La reciente decisión de los gobiernos de Honduras y Jamaica de rescindir el acuerdo de cooperación médica con Cuba, bajo presión estadounidense, constituye un ejemplo claro de esta política.

Durante décadas, miles de profesionales cubanos han brindado atención médica a pueblos de la región, atendiendo a millones de pacientes, realizando decenas de miles de cirugías y salvando miles de vidas. Intentar desmantelar esta cooperación humanitaria revela el carácter profundamente inhumano de la política de Washington hacia Cuba.

Frente a este escenario, ALBA Movimientos reafirma su defensa del principio de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, proclamado por los países de la región y respaldado por los pueblos.

Advertimos a las organizaciones populares del mundo que las amenazas contra Cuba forman parte de un proceso más amplio de recolonización política, militar y económica de nuestra región. La historia demuestra que cada vez que el imperialismo amenaza a uno de nuestros pueblos, en realidad está amenazando a toda Nuestra América.

Por ello, hacemos un llamado urgente a los movimientos sociales, organizaciones populares, sindicatos, fuerzas políticas y redes de solidaridad internacional a mantenerse alertas y movilizados frente a cualquier intento de agresión contra Cuba.

Convocamos a:
– fortalecer la solidaridad internacional con el pueblo cubano;
– denunciar el bloqueo económico y las nuevas amenazas del gobierno de Estados Unidos;
– organizar campañas nacionales de recaudación de fondos para comprar medicinas y paneles solares;
– presionar gobiernos aliados para que envíen petróleo, medicinas y comida a Cuba;
– organizar actividades públicas, encuentros y acciones de solidaridad en defensa de Cuba;
– defender la soberanía de los pueblos de América Latina y el Caribe y el principio de Zona de Paz.

Cuba no está sola. Cuando se amenaza a Cuba, se amenaza la dignidad de todos los pueblos que luchan por su independencia, por la justicia social y por un mundo sin imperialismo.

Desde ALBA Movimientos reafirmamos nuestro compromiso con la defensa de la soberanía de los pueblos y con la construcción de una América Latina y Caribe verdaderamente libres.

¡Fuera Trump, somos Zona de Paz!

¡Con Cuba siempre!