Venezuela ocupa el primer lugar en el ranking mundial de países con las mayores reservas de petróleo —factor que, como ya destacamos en ediciones anteriores del Boletín Venezuela en Foco, figura entre las principales motivaciones para los ataques y la ofensiva política de Estados Unidos contra el país, intensificados a principios de enero. En la secuencia de la lista aparecen Emiratos Árabes Unidos, Irán y Canadá. Brasil ocupa la 15ª posición y Cuba, a su vez, no aparece en el ranking.

A pesar de ello, la isla socialista mantiene una relación histórica de solidaridad con la Revolución Bolivariana y con los gobiernos chavistas. Severamente afectada por el criminal y largo bloqueo económico impuesto por Estados Unidos, Cuba cuenta con el apoyo de Venezuela, que envía recursos y combustibles al país caribeño.

El año pasado, por ejemplo, Venezuela fue la mayor proveedora de petróleo y combustibles de Cuba, con cerca de 26.500 barriles diarios de petróleo crudo y derivados. Sin embargo, ningún cargamento salió de puertos venezolanos con destino a la isla desde el secuestro del presidente Nicolás Maduro por fuerzas norteamericanas, ocurrido el 3 de enero.

Cuba parece despuntar como el próximo objetivo más directo de la versión reciclada de la Doctrina Monroe en la América Latina del siglo XXI. En uno de sus discursos de carácter desestabilizador para la región, Donald Trump afirmó que la cooperación entre Cuba y Venezuela sería posible, sóloinstando al gobierno cubano a firmar un acuerdo con Washington «antes de que sea demasiado tarde».

El líder de la extrema derecha norteamericana también respaldó, en la red X, un comentario que sugiere a su secretario de Estado, el golpista Marco Rubio, como futuro presidente de Cuba. Rubio es hijo de inmigrantes cubanos.

La amenaza recibió una respuesta a la altura. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, afirmó de forma categórica que «nadie dicta lo que hacemos».

A pesar del impasse, Venezuela reafirmó públicamente los lazos de fraternidad, solidaridad y cooperación que históricamente orientan su relación con Cuba.

En el ámbito de posibles negociaciones —y eventuales concesiones— que el gobierno bolivariano pueda llegar a realizar para ganar tiempo frente a la ofensiva estadounidense, Trump señaló simpatía por un diálogo con Caracas y afirmó que podría encontrarse con la presidenta interina chavista, Delcy Rodríguez.

Mientras busca suavizar el carácter criminal e imperialista de la ofensiva contra Venezuela con discursos sobre diálogo, el mandatario de Estados Unidos eleva deliberadamente el tono de la provocación al publicar una imagen montada en la que aparece como «presidente interino de Venezuela», evidenciando el desprecio por la soberanía del país y por las normas del derecho internacional.

Además del petróleo, Estados Unidos también demuestra interés en las tierras raras venezolanas, ricas en materias primas estratégicas para sectores como defensa, tecnología y transición energética.

Trump sigue demostrando desprecio por los límites del derecho internacional y llegó a afirmar que el único freno a su poder global sería su propia moral. Aún así, ejecutivos de las grandes petroleras han reaccionado con cautela a la presión del ex presidente para invertir en la explotación de recursos venezolanos. Las gigantes del sector esperan cambios estructurales profundos en las reglas comerciales y en el marco jurídico del país, que les aseguren mayores garantías de ganancias, antes de asumir «riesgos» financieros.

Aunque el gobierno de Trump sostiene que la ampliación de la explotación petrolera beneficiaría a la población venezolana, experiencias similares en diversos países revelan, en la práctica, aumento de la concentración de ingresos, además de graves impactos sociales y ambientales. La propia historia de la explotación de petróleo en Venezuela, cuando es hecha por gigantes petroleras, sin carácter estatal o nacional, es de miseria y explotación sobre el pueblo.

En las calles de Caracas y de otras ciudades del país, el respaldo popular al gobierno sigue manifestándose a través de marchas y actos públicos, marcando la unidad política frente a las amenazas externas. Las comunas, experiencia de organización popular característica del chavismo, permanecen en la primera línea de defensa del pueblo, garantizando la continuidad de la producción de alimentos y el abastecimiento interno.

En Brasil, la solidaridad con los hermanos venezolanos también sigue en el orden del día y se inserta en un esfuerzo internacional de denuncia de la ofensiva imperialista contra Venezuela. Movimientos populares, organizaciones políticas y sociales convocan a una movilización unitaria para el día 28 de enero. Entre los principales lemas de los actos están «Libertad para Maduro y Cília» y «Fuera Trump de América Latina — somos Zona de Paz».

Para saber más:

Artículo – El turno es de los pueblos

Artículo – ¿Cuántas leyes internacionales puede violar Estados Unidos contra Venezuela y aun así salir impune? | Boletín 2 (2026)

Entrevista – Acción contra Maduro es recado de Trump para China, dice autora de libro sobre Doctrina Monroe

Video – Venezuela: colonialismo y cuestión agraria con João Pedro Stedile

Video – Verdades y Mentiras Sobre Traición CONTRA Nicolás Maduro | Análisis de Breno Altman