El ascenso del trumpismo en Estados Unidos sacudió el consenso en torno al multilateralismo como horizonte geopolítico global, un entendimiento que se había construido con gran esfuerzo después de la Segunda Guerra Mundial. El ataque contra Venezuela, ocurrido el día 3, disipó incluso las expectativas de los más optimistas.
Hasta la ONU reconoció el debilitamiento de este paradigma. En un comunicado, el organismo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas afirmó que el país norteamericano «ha erosionado» un principio fundamental del derecho internacional y que la población venezolana merece que se rindan cuentas mediante un proceso «justo» y centrado en las víctimas.
Y hablando de víctimas, una investigación del New York Times señaló que más de 80 personas murieron en el atentado, de las cuales 32 eran cubanas. Por este motivo, Cuba decretó dos días de luto nacional.
La narrativa construida para legitimar la desestabilización de Venezuela, que acusaba al país de servir como ruta del narcotráfico supuestamente liderado por el presidente Nicolás Maduro, también empieza a derrumbarse. El Departamento de Justicia de Estados Unidos, que antes afirmaba categóricamente que Maduro encabezaba una presunta organización criminal llamada «Cartel de los Soles», ahora, en una nueva acusación judicial contra el líder venezolano, ni siquiera reconoce la existencia de esa organización como una entidad real. «Cartel de los Soles» es en realidad una expresión de los años 1990 para describir un sistema de «clientelismo» y corrupción.
En medio de la turbulencia política, las fuerzas armadas de Venezuela ratificaron su apoyo a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien asume como presidenta interina en ausencia de Maduro. Trump presentó una lista de exigencias para respaldar el nuevo mandato, entre ellas el fin del apoyo a Cuba y la apertura del mercado petrolero a empresas estadounidenses.
Tras el ataque al territorio venezolano, el extremista norteamericano sigue amenazando a otros países. En su mira están Colombia, México, Cuba y Groenlandia. En las calles, los pueblos de diversos países del mundo siguen exigiendo la liberación de Maduro y de la primera dama Cilia Flores. Nuevas protestas están programadas para el 10 de enero.
El Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST) junto a las organizaciones de ALBA Movimientos a nivel continental, evalúan el envío de militantes para reforzar las acciones en defensa del gobierno chavista.
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