Delcy Rodríguez, chavista de larga trayectoria política y actual presidenta interina de Venezuela, cuenta con un amplio respaldo popular. Una encuesta de opinión indica que el 91 % de la población apoya su gobierno.
Rodríguez asumió interinamente tras el secuestro del presidente Nicolás Maduro durante el ataque llevado a cabo por Estados Unidos el 3 de enero. La fecha marcó el décimo día consecutivo de protestas en las calles de Caracas y de otras ciudades del país, con manifestantes exigiendo el retorno de Maduro y de la diputada y primera dama Cilia Flores, también secuestrada en la acción.
A medida que avanzan las investigaciones sobre la magnitud de la agresión militar de Estados Unidos, el ministro del Interior, Diosdado Cabello, informó que hay personas desaparecidas y cuerpos fragmentados aún no identificados. Según datos oficiales del gobierno venezolano, 100 personas fueron asesinadas durante la agresión y otras centenas resultaron heridas.
En el plano interno, el gobierno anunció la liberación de personas detenidas bajo la acusación de “perturbar el orden constitucional y amenazar la estabilidad de la nación”. Más de 400 detenidos ya fueron liberados, en una medida presentada como parte de un esfuerzo por consolidar la paz nacional. De acuerdo con el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, las liberaciones fueron decididas de manera unilateral por el Estado venezolano.
El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, afirmó que, a pesar de la nueva realidad impuesta por la ofensiva externa y de la persistencia de la amenaza militar, Venezuela debe continuar su camino, reafirmando el compromiso con el orden, la paz social y la estabilidad política. Reiteró el papel de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en la garantía de la soberanía y de la tranquilidad interna.
En el sector energético, el país busca revertir las dificultades para mantener el ritmo de producción. Venezuela está produciendo alrededor de 880 mil barriles de petróleo por día, una caída significativa en relación con los 1,6 millones de barriles diarios registrados a finales de noviembre. El gobierno procura retomar las exportaciones y recuperar los sistemas de la estatal PDVSA, afectados por el ciberataque de Estados Unidos que paralizó parte de las operaciones y redujo el ritmo de los envíos y de la distribución de combustible en el mercado interno.
Según Delcy Rodríguez, los recursos obtenidos por la exportación de petróleo serán destinados al sector de la salud, con la previsión de la apertura de 75 nuevos hospitales en todo el país. En contraste, el plan del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para el petróleo venezolano enfrenta obstáculos económicos e inseguridad jurídica, ya que el crudo extrapesado del país requiere tecnología específica y altos costos para ser explotado de manera viable.
En el plano diplomático, la crisis venezolana moviliza a liderazgos internacionales. Diversos dirigentes europeos y latinoamericanos buscan contacto telefónico con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, interesado en comprender la posición de Brasil frente al secuestro de Maduro. Entre ellos se encuentran el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa. Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, afirmó que la operación de Estados Unidos en Venezuela evidencia la fragmentación del liderazgo global y señala que Washington estaría destruyendo el propio sistema internacional que ayudó a construir.
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